Características de la Virgen y el Niño
La talla que actualmente se venera no es la original,
puesto que la antigua imagen, que era de vestir, se perdió durante la
Guerra Civil de 1936-39, encargándose una nueva al escultor
Fernández-Andes. La decisión del encargo se tomó tras la reunión llevada
a cabo en la sacristía de la Parroquia de la Asunción y a la que
asistieron: el párroco Don Alfonso Sainz del Olmo , la corporación
municipal y los señores Don Juan Martínez y el abogado Don Antonio
Millán quienes conocían personalmente al escultor. La talla del grupo
data de 1939 y se llevó a cabo para reemplazar a la primitiva Imagen .
J. F. Avellaneda en la revista "Fotos" del 11 de junio de 1955 dice: "La
imagen fue destruida y profanada en la pasada guerra de liberación por
el mes de marzo de 1937.
En aquellos días llegó a Hellín la llamada 106 Brigada
Mixta. Aquellos hombres envenenados y ansiosos de destrucción exigieron a
las autoridades locales las llaves de los templos (todavía intactos)
para utilizarlos como cuarteles. Esta fue la excusa para destruir las
imágenes y cuanto se encerraba en ellos. También fue destruida la
venerada y vetusta imagen de la Señora, quedando por permisión divina la
imagen del Niño Jesús, que una viejecita conservó con cariño y emoción,
y que es la misma que la nueva imagen obstenta en su brazo.

La antigua imagen de unos 130 centímetros, aparecí de
pie, el santo rosario en su mano derecha, que descansab sobre la cintura
y en su brazo izquierdo sostenía al Niño Jesús sujetándolo con la mano
en ademán de estrecharlo contra pecho". Tanto la imagen de la Virgen
como la del Niño actuales son tallas de bulto redondo y de cuerpo entero
en madera policromada. La Virgen lleva un vestido tratado mediante la
técnica de "estofado", en colores rojo y azul sobre fondo de "pan de
oro". Esta técnica consiste en raspar el color aplicado encima de la
superficie dorada, haciendo dibujos, de modo que aparezca el oro, es una
especie de "esgrafiado" sobre oro; el esgrafiado es trabajado en una
superficie enlucida levantando su primera capa de acuerdo con un dibujo
previo, de modo que se consiga la presencia de dos colores o tonos ( el
del fondo, que no se levanta, y el de la primera capa, en los lugares en
que no se ha esgrafiado).
A veces, las capas de enlucido son varias para conseguir policromía.
Otra técnica empleada en la realización del grupo escultórico es la de
"paños mojados", que permiten apreciar el magnífico tratamiento
anatómico que ha ejecutado su autor. La Imagen actual mide 120
centímetros de altura, presenta la cabeza ligeramente inclinada hacia la
izquierda, la mirada baja, reflexiva, con los ojos castaño oscuros y
muy grandes que no miran ni se posan en un lugar concreto, parece estar
en un momento de recogimiento, a solas con su propio pensamiento. La
nariz es pequeña, recta y afilada, la boca entreabierta con los labios
finos, rasgos de niña en un rostro ovalado. La mano derecha extendida
con la palma hacia afuera, con el pulgar libre y en los otros cuatro
dedos sujeta el rosario, la mano izquierda sostiene al Niño y queda por
debajo del vestido, por tanto no se ve. Por el contrario el rostro del
Niño muestra una expresión de inocente sonrisa. Del grupo primitivo sólo
pudo conservarse la escultura del Niño, que coincide con el actual. La
señora que rescató la imagen del Niño fue Doña Juana Precioso Martínez. A
continuación reproducimos el relato de los hechos que nos lo ha
facilitado su bisnieto Don Antonio Pérez Martínez: "Durante la Guerra
Civil, pasaban los milicianos con la anterior Imagen de nuestra Patrona
llevándola sobre un carro a quemarla al convento de las clarisas, al
llegar a la Calle Salvador, donde había una puerta que daba a la iglesia
del convento, se hallaba una viejecita con su rosario en las mano y
reconoció a la Imagen y al Niño. Se dirigió a uno de aquellos hombres y l
dijo: ¿me podéis dar ese muñeco para que jueguen mis nietas?, éste lo
consultó con el compañero y decidieron dárselo.

Fue fácil desprender al Niño de la Virgen, ya que la antigua Imagen era
de vestir. Una vez el Niño en sus brazos, Juana se lo llevó a su casa en
la misma calle Salvador nº 25, muy cerca de la puerta donde estaban las
imágenes para el brutal siniestro, detrás de Las Claras, hoy Casa de la
Cultura. Juana se lo enseñó a su hija Encarnación, lo liaron en retales
de tela, ya que su hija y su nietas eran modistas, y lo guardaron en el
último cajón d la cómoda de la sala donde solían coser. Esta informació
se debe a las tres nietas de Juana: Angelita, Asunción Encarnación
Pérez Oliva. Al finalizar la Guerra y estando el escultor Fernández
Andes tallando en Madrid la Nueva Imagen, Encarnació puso en
conocimiento a los responsables de la Cofradía d Rosario que ella tenía
el Niño. Don Antonio Millán (herma mayor de la Cofradía) recogió al Niño
y comprobó que e el que llevaba la antigua Patrona. Inmediatamente
salió hac Madrid y lo entregó al escultor, que lo puso en brazos de
nueva Imagen. La valentía y devoción que demostró Juana en esto trágicos
momentos fue muy importante para la Coronació Canónica de la Virgen del
Rosario. La religiosidad demostra por Doña Juana se ha transmitido a
sus descendientes, qu son grandes devotos de la Virgen del Rosario". La
conservación "milagrosa" del Niño fue decisiva para que el Vaticano
accediera a la Coronación ya que se pudo comprobar que la talla era de
gran valor y la antigüedad del culto a la Imagen quedaba atestiguada.
Como nota curiosa, destacamos que el Niño vestido de mantillas no enseña
su pie derecho, que normalmente aparece descalzo y el izquierdo doblado
bajo el vestido. El pie descalzo muestra una actitud juguetona cuando
lo apoya en el vientre de Su Madre. La mano derecha del Niño está sobre
el pecho materno. Estos gestos y esta interrelación Madre-Hijo nos
presentan la dimensión humana y maternal en la actitud del grupo
escultórico tan contrapuesta a la rigidez y a la sacralidad de otras
imágenes. Nuestra Virgen y nuestro Niño, son humanos y muy cercanos a
nosotros.
Símbolos que la acompañan
Los símbolos que suelen acompañar a las representaciones
plásticas marianas son invocaciones de la letanía (puerta del cielo,
estrella matutina, mansión dorada, etc.) y ángeles o cabezas de estos
entre nubes. Concretamente, Nuestra Virgen del Rosario aparece
representada sobre una nube sostenida por dos ángeles de cuerpo entero,
la nube, a su vez, envuelve dos cabezas de ángeles. El pedestal fue
diseñado también por el escultor Fernández-Andes en 1947 "realizado a
expensas de su camarera Doña Remedios Marín Rodríguez de Vera", según la
inscripción que figura en el paramento del pedestal. El trono fue
diseñado por el mismo escultor en 1948 .

Colgado
de la nube hay un rosario, de nácar, de gran tamaño, que los fieles
besan en su visita al Camarín. Otro de los símbolos que acompañan a La
Imagen es la media luna, que reposa bajo sus pies. La media luna aparece
citada en El Apocalipsis de San Juan, Ap 12, 1-2 "La mujer y el Dragón"
y dice así: "Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de
sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su
cabeza..."
Advocación de la Imagen
En 1716, el Papa Clemente XI extendió la festividad de la Virgen del
Rosario a la Iglesia universal, conservando la fecha del primer domingo
de octubre, que fue desplazada en 1931 al día histórico del 7 de
octubre. Nuestra Señora del Rosario ha sido siempre considerada como
Patrona, pero el título no le fue concedido oficialmente por el obispo
de Cartagena hasta 1907. Este hecho queda ratificado en 1955, cuando se
realizó la coronación canónica de la Imagen por el Arzobispo de Valencia
Doctor Marcelino Olaechea Loizaga, que procedió a coronar a la Virgen.
El nombramiento oficial de Alcaldesa tuvo lugar en 1947 como
resultado de un acuerdo de la Corporación Municipal. Antiguamente se
celebraban tres desfiles procesionales coincidiendo en las siguientes
fechas: el dos de febrero fiesta de la Candelaria, el ocho de septiembre
conmemoración de la Natividad y la primera semana de octubre con motivo
de las fiestas patronales. En la fiesta de la Candelaria, la Imagen
salía por la puerta del arco de la parroquia de la Asunción y el
recorrido era muy corto, bajaba por la Cuesta de la Cárcel, continuaba
por Cassola hasta la Plaza de la Iglesia, momento en el que entraba por
la puerta principal. Ya en los estatutos de 1737 se hacía mención a la
procesión de la Candelaria. En los años 60 desaparecen las procesiones
de la Candelaria y la Natividad, conservándose la de octubre y a partir
de 1955 la de mayo, para conmemorar cada año la Coronación. Actualmente
las fiestas se celebran en su honor durante la primera semana de octubre
enmarcadas en la Feria del Rosario. También se celebra una ofrenda
floral cada 30 de mayo, coincidiendo con del aniversario de Su
Coronación.
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COFRADIA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO